En México, el número de mujeres que estudia algún posgrado creció más de siete veces entre 1987 y 2007, y actualmente son casi el 50% de la matrícula de ese nivel académico.

Inclusive, en maestría, que represetna el nviel con la mayor población de estudiantes de posgrado, es donde las mujeres tienen una presencia mayor que la de los hombres.

Y las chavas se preguntarán, principalmente, ¿qué rollo conmigo con estos datos? Simple, amigochas, resulta que paradójicamente mientras las mujeres son las que adquieren mayores niveles académicos, por otra parte son las que tienen sueldos y prestaciones más bajos que los hombres en la realidad del campo laboral.

El dato cruel, también, es que gran parte de las jóvenes que egresan no ejercen su carrera si tienen deciden casarse e inmediatamente embarazarse.

O bien, no trabajan porque dependen de si el esposo cambia o no de ciudad donde labora.

Por eso, mis chavas, les recomendamos que tomen muy en cuenta el esfuerzo que tantos ustedes como sus padres realizan para que estudien, como para que la meta de las mujeres sea sólo convertirse en “esposa”. Obvio, hay algunas que les pudiera gustar depender económicamente de alguien, pero no es neta, ya que hay casos que luego fracasan en los matrimonios y no saben ni qué hacer.

En estos tiempos, tanto el hombre como la mujeres deben tener las mismas posibilidades de desarrollo personal y profesional. Así que mis chavas a aplicarse, porque el mundo no sólo es casarse o arrejuntarse y tener chavitos, si no que hay que vivirlo, viajar, trabajar, conocer lo más que se pueda.

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