Nuestro reconocimiento a todos los chavos que por iniciativa propia abandonaron su zona de confort para salir a ayudar a los damnificados de las tormentas “Manuel” e “Ingrid” que pegaron con todo en Acapulco y en varios municipios de nuestro estado. A través de las redes sociales, hubo jóvenes que convocaron a sus amigos para que se pusieran a recolectar agua, comida, ropa, calzado, y ellos mismos llevarlos a la zona de desastre a quienes lo necesitaban en ese momento, sin importar que tan complicado sería el camino o las inclemencias del tiempo para llegar. Otros, aprovechando que se suspendieron las clases, en lugar de quedarse a ver tele o estar sumergidos en las redes sociales, se fueron de colaboradores a los centros de acopio o refugios temporales, en donde prestaron ayuda seleccionando ropa, víveres, repartiendo comida e incluso jugar con niños para entretenerlos. Sin lugar a dudas esta experiencia será inolvidable, primero por el tamaño de la tragedia que no se veía venir, pues era sólo una tormenta; segundo, el trabajo de voluntarios y su espíritu solidario los hará crecer como personas y hacerlos sensibles ante cualquier situación; así como también ser ejemplo para varios de sus compañeros y amigos que tal vez en esta ocasión no tomaron la decisión de salir ayudar. En esta ocasión como en muchas, los jóvenes sacaron la casta y llegaron a brindar ayuda mucho antes que las autoridades y lo hicieron con quien realmente lo necesitaba.
