A nivel nacional los chavos millenials representan aproximadamente el 24% de la población, se estiman más de 30 millones de personas entre los 18 y 36 años que están identificados en ese grupo y como característica principal es que sus habilidades para la tecnología son innatas, es decir, lo traen
prácticamente en su ADN.
Los jóvenes considerados en dicha clasificación han sido material de estudio, porque a la vez que se les reconoce su facilidad para integrarse en el mundo de las competencias digitales, se les recrimina su soledad y falta de compromiso social. Lo cual quedó demostrado que es falso al ser uno de los pilares en la organización de la ayuda en el terremoto de septiembre en varias partes de la república y Ciudad de México principalmente.
En el caso de Acapulco los millenials no las tienen todas a su favor por diversas razones.
1.- Alrededor del 75% de la población económicamente activa está en la informalidad, es decir, se dedican al subempleo como taxistas, comercio ambulante, entre otros.
2.- La falta de oportunidades, principalmente de trabajo, los hace buscar mejores horizontes y optan por irse de Acapulco.
3.- Los que quieren ser emprendedores, se enfrentan a la cruda realidad de la falta de apoyo así como el exceso de trámites para poner una empresa.
Y en la temporada de elecciones, este segmento de la población es considerado un buen botín, así que las promesas y ayudas
temporales empiezan a brindárseles con el fin de conquistar su voto.
Lo ideal es que así como tienen acceso a la tecnología, que busquen datos sobre los candidatos y si están en posibilidades de votar lo hagan de manera comprometida. Es una realidad que los millenials tienen como meta ser felices sin anclarse exclusivamente en lo material, tratan de hacer un mundo mejor donde vivir. Así que con mucha más razón tendrán la responsabilidad de analizar su voto en el proceso electoral del 2018.

