¿Qué hongo mis chav@s? ¿Cómo les va con la presión de los papás porque andan todos apanicados con lo que sucede en Acapulco?
La neta, si nos tiene a todo mundo bien “fintos” cualquier cosita y ya la hacemos un rollo grandote. Entre que jugamos al teléfono descompuesto y le agregamos un extra con los mails que recibimos, y entre que son ciertas algunas cosas, pues como que ya tenemos un poco de tarea para pensar.
La situación, o el “punto” dijeran los gringos, es que muchos padres están con la idea de buscan a dónde enviar a sus hijos a estudiar… y éso sí le va a causar un daño a Acapulco.
Ya en varias partes del país los jóvenes, principalmente universitarios, han comenzado a organizarse para pedir más garantías a los gobiernos de los tres niveles para poder estudiar y vivir en paz.
Entendemos la preocupación de nuestros papás, pero también nosotros tenemos que poner algo de nuestra parte. Ahí les va: si Acapulco se queda sin su talento (órale, así se le dice a los chavos profesionistas) entonces no se desarrolla y eso provoca crisis, así como dependencia de profesionales de otras partes del país.
Hay que ver cómo le hacemos para que deje de existir esa incertidumbre y temor social que ha dado como resultado prácticamente una psicosis colectiva, como fue el caso de la falsa alarma en el centro comercial La Gran Plaza, que afortunadamente no terminó con hechos que lamentar como sucedió en el municipio de Guadalupe, Nuevo León -juntito a Monterrey- donde en una estampida resultaron muertas cinco personas por el caos que se originó.
Hay que apostarle a Acapulco mis chavos. Ni modo, nos tocó vivir esta generación, por lo que aunque no queramos tenemos que ser más responsables si es que nos interesa desarrollarnos exitosamente.
